Cacofonia de un mundo sin retorno . . .
Cuando cae la noche, se les ve danzando una canción insonora….
Ellas te invitan a soñar una pesadilla creada de un subconsciente perdido.
Ellas te invitan a soñar una pesadilla creada de un subconsciente perdido.

Una mariposa vino a mí, como el conejo guío a Alicia sin darse cuenta, así ella me dirigió a un lugar donde desencajaba con el entorno y aun así, mi presencia se desvanecía con el tiempo, dando la sensación de ser parte de él. Un mundo donde las hadas se han negado a entrar por temor a morir, aun cuando los colores se les ofrecían con el más dulce olor y las luces centellean a un ritmo inaccesible.
Al Entrar en él, a cada paso que das, tienes la sensación de estar fusionándote en una colectividad sin sentido, puedes ver a tu alrededor un gran despliegue, miles de epifanías se presentan disfrazando el ambiente en una ensordecedora melodía de colores fluorescentes, que entumecen tus sentidos. Musas sintéticas danzando en una cacofonía perfecta para el suicidio cerebral. Nadie piensa en nada, salvo seguir el ritmo de una conciencia casi extinta, consumida por un compás que te invita a beberte la felicidad de un trago y ahogarte mas tarde en un mar de pesadillas, pero no te importa, sólo piensas en el ahora y es que tu alrededor se ve tan cercano como irreal, bailando las mismas notas, pero con la certeza de que cada quien trae su propia música, bailas, ya poco importa con quien solo son acompañantes que se fusionan con el escenario y tú eres la bailarina de una danza olvidada, en un rito a un dios que murió de aburrimiento, poco importa el tiempo, al final de la noche, ellas se retiran y como Alicia también regresas a tu mundo, esperando mas tarde atravesar un espejo para regresar a el y tratar de comprender lo que no debe ser entendido, sino sentido.

